
La garganta es un tubo que lleva la comida hacia el esófago y el aire a la tráquea y la laringe. Su nombre técnico es faringe. Los problemas en la garganta son muy comunes; las causas suelen ser virales, pero también pueden ser alergias, infecciones por estreptococo o reflujo gastroesofágico (ERGE).
Inflamación de la mucosa laríngea que afecta las cuerdas vocales. Forma parte de un proceso inflamatorio agudo de las vías respiratorias altas con síntomas como cambio de voz (disfonía), dolor al tragar (odinofagia) y, en ocasiones, dificultad respiratoria. Las más frecuentes son víricas y se manejan con reposo vocal, antitérmicos, analgésicos e hidratación. Factores como tabaco, alcohol, esfuerzo vocal, reflujo y contaminación predisponen a padecerla.
Inflamación de la faringe por infección (la más común), aunque también puede ser alérgica, química o traumática. Es causa frecuente del dolor de garganta común. Inicio brusco con sequedad, constricción faríngea, sensación de quemazón y carraspeo. En casos graves: fiebre y dolor de cabeza. El tratamiento es sintomático y, si es bacteriana, con antibiótico.
Inflamación aguda de las amígdalas palatinas. Es una de las consultas más frecuentes, sobre todo en la infancia, con mayor incidencia entre los 3 y 15 años. Entre 30 y 40% son bacterianas y más del 50% víricas. Síntomas: dolor al tragar, malestar general, fiebre, cefalea, mialgias y náuseas. El tratamiento es sintomático y, si hay origen bacteriano, antibiótico. Cuando es recurrente puede requerirse amigdalectomía.
Si tras 2 semanas de proceso infeccioso persisten el dolor, la dificultad para respirar, hablar o tragar, o hay crecimiento de los ganglios del cuello, es importante acudir al otorrinolaringólogo. También cuando exista disfonía que dure más de 2 semanas, para determinar su origen.